17 de diciembre de 2007

Destiempos




Primer tiempo

Querida ¿qué cómo es mi Juan?... ayyyy hermoso, tiene dientes blancos, orejas a la justa medida de su cara, labios rellenitos, ¡aquello siempre dispuesto!
Es perfecto, incluso su corazón late cuando me le acerco. Tiene cualidades para los más diversos oficios que he escuchado, trabajador incansable, honrado, romántico y me complace siempre.
Sí, cómo ves, nuevamente resolví probar el amor de Juan por mí, claro, sí, otra vez.
Durante la mañana me depilé las axilas, la entrepierna y el bigote, ningún vello quedó sobre mi cuerpo, relucía brillante. Me perfumé y vestida pa-ra-ma-tar grrrrrrrrr grrrrrrrrrr con aquella lencería roja Victoria Secret… ajá... y lo esperé.
Cuando atravesó la puerta yo ya estaba encima de él como gata en celo y puedes creeeeeeer que su cosota no se levantó durante ¡los siguientes cinco segundos! ¡Me quería como mo-rir!
Lo dejé por CU-A-TRO horas, amiga... seguro el muy maldito venía de revolcarse con esa lampiña con la que dizque trabaja.


Segundo tiempo
¡Oye, Juan, amorcito... si no me pagas la depilación permanente es porque ya no me amas y punto!



Pintura "Desamor" de Carlos G. Domínguez