21 de mayo de 2011

Aguacates madres

A Haydée Solano


Digital Finger Painting
En Ipad, con la aplicación Brushes

La del Rebaño



No tiendas la cama, en unas horas volverás a dormirte. Quítate la guarda, lávate los dientes y camina hasta la cocina. Coloca la tetera en la hornilla y préndela con el encendedor. Comienza tu sacramento. Deja hervir el agua. Escucha la imploración del pitazo, que tu mano saque la cuchara del cajón podrido. No recuerdes que el carpintero lo ha arreglado diez veces. Métela dentro del frasco. Sírvete tu dosis exclusiva de domingo. Apresa el té en el infusor. De todas maneras no se queja. Está hecho para que el agua hirviendo le robe su esencia. Para eso fue inventado. Tómatelo, es sólo un té. Hoy ponle tres de azúcar para que te perdones.
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La búsqueda

Pequeñito sentía mucha angustia desde hace años.
Sabía que las aceras y las alcantarillas son peligrosas. 
No encontraba su lugar en este insensible mundo. 
Ansioso por ser parte de alguna revuelta notable para la historia humana, deseando finalmente ser alguien, caminó directo hacia un hormiguero.
Murió como un grande: destazado por sus verdaderos pares.