5 de mayo de 2007

El inicio



Amores eternos

Un florero vacío y María sintiéndose no recordada por José. Juan lloraba cada domingo viendo flores vivas que él no le ponía a su Magdalena. José, por su tristeza, olvidó el nombre de María y –en su honor– decidió ponerle flores a otra mujer del cementerio por siempre.

5.5.07
Imagen: La Rosa Meditativa, Salvador Dalí