26 de junio de 2016

Familia

 A Alicia Markowitz

Las familias son como las puertas. Se abren con un toque amable de la mano sobre la madera. Se pueden cerrar y abrir cuantas veces se necesite y a menudo aparecen donde creíamos que solo habían sólidas paredes. Pueden comunicar dos realidades diferentes en un abrir y cerrar de bisagras. En los días pacíficos podemos salir por ellas para ir al campo de flores mientras vuelan las golondrinas. En los días de guerra, en cambio, se baten haciendo sus auténticos crujidos y gritándonos "aquí estoy, crúzame". Y, la verdad, las puertas son para cruzarse.

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