9 de diciembre de 2016

Seducción

8 am. Lleno el calentador de agua. Lo enciendo con mi dedo. Espero que hierva por dentro. Coloco el té negro en el infusor. Lo sumerjo. Dejo que se libere a su ritmo. Lo observo brotando, naciendo. Lo huelo. Lo sostengo en mi boca lentamente, sorbo a sorbo. Me gusta mucho. Lo bebo más rápido y me abrasa la lengua. Retomo los sorbos delicados, pacientes. Entra tan suave a mi cuerpo. Me calienta. Me puede.