17 de diciembre de 2007

Destiempos




Primer tiempo

Querida ¿qué cómo es mi Juan?... ayyyy hermoso, tiene dientes blancos, orejas a la justa medida de su cara, labios rellenitos, ¡aquello siempre dispuesto!
Es perfecto, incluso su corazón late cuando me le acerco. Tiene cualidades para los más diversos oficios que he escuchado, trabajador incansable, honrado, romántico y me complace siempre.
Sí, cómo ves, nuevamente resolví probar el amor de Juan por mí, claro, sí, otra vez.
Durante la mañana me depilé las axilas, la entrepierna y el bigote, ningún vello quedó sobre mi cuerpo, relucía brillante. Me perfumé y vestida pa-ra-ma-tar grrrrrrrrr grrrrrrrrrr con aquella lencería roja Victoria Secret… ajá... y lo esperé.
Cuando atravesó la puerta yo ya estaba encima de él como gata en celo y puedes creeeeeeer que su cosota no se levantó durante ¡los siguientes cinco segundos! ¡Me quería como mo-rir!
Lo dejé por CU-A-TRO horas, amiga... seguro el muy maldito venía de revolcarse con esa lampiña con la que dizque trabaja.


Segundo tiempo
¡Oye, Juan, amorcito... si no me pagas la depilación permanente es porque ya no me amas y punto!



Pintura "Desamor" de Carlos G. Domínguez

31 de octubre de 2007

As seen on TV




Si por mí fuera le dejo planita su pinche cabeza. Sí: golpear duro hasta ver sangre. A pesar de mí resulta que su cabeza ya es plana como la mesa de la TV… aplanar una mesa no tiene chiste. Pienso más. Arranco sus ojos con una pinza… corto su miembro a lo Lorena Bobbitt… finjo un orgasmo y al terminar aquello le suelto la neta con tono irónico: ¡pinche güey, ya ni puedes!
Nada me satisface. Una vez más: su prometido adiós. Yo en mi casa sin José. Puras mentiras. ¿Y mi TV de plasma?
No así. No. Estrategias poco efectivas. José hace rato que no mira ni piensa ni siente. Cómo hacerle daño a un ser tan ¿plástico?
Veo mi programa favorito, el tal Detective con F de Fierro, LLAME YA.
Ring.
—Averiguar el punto débil de José. Eso me urge, señor Fierro.
Fierro sigue día y noche a José, mientras yo le doy dinero y dinero. Camioneta negra tiene, claro, vidrios polarizados.
Martes, 8:30 am. Fierro toma las primeras fotos. 1. José con SU María viendo TV. Alerta: inútil cuarto conyugal. 2. Su estúpida María que lo despide en la puerta de su casa y se va a ver la telenovela. Alerta: mujer tonta en sala. 3. Su María haciendo la compra de lentes ojos de águila. Alerta: mujer ciega que verá… qué verá.
Mierda a la 1, mierda a las 2, mierda. Maldita sea.
José que sale el miércoles rumbo al canal de televisión. Entrevistas, fotos y preguntas de más entrevistados. Entran, salen.
¿Buena, mi pinche idea de las fotos? De la chingada, pero qué más da. Algún punto ha de tener el cabrón, algo que le duela, que lo mate… de dolor.
Noche del miércoles a su taller de periodismo, risas, de vuelta a su casa… sí, seguro ve Doctor House. El consentido de SU María. Ashh.
Jueves. Noche. Pinche José otra vez en TV como todos los jueves.
Entrevista a un psicoanalista famoso sobre la pasión. En vivo y en directo los comentarios de José oportunos, bien fundamentados. Mierda plástica. Su cabeza se ve más plana en mi todavía pantalla chica. ¿Y mi TV de plasma? Más mentiras.
Me lleva la chingada. La TV de plasma de SU casa, mañana me la da porque me la da. SU plasma es MI casa. No José, no María. Mío.
Yo pierdo, José pierde. Estamos “enamoraditos”. Ashhh.
Lo del video-orgasmo tal vez sí sirva. ¡Dios ssssí ah, ssssssssí no, no, ah!
Viernes. Mi casa, nosotros y el supuesto adiós definitivo. El prometido. Los adiós no tienen fecha.
(A veces sí.)
Esperar a José ensangrentada y casi muerta sobre mi cama. Suena fuerte, pero no podré ver su reacción. ¿Le dolerá verme muerta? Nada le duele, ¿o sí? Mejor el Acto, sí. Necesito más de Fierro. Que se luzca. Ring.
Otra vez 60$ el minuto.
Fierro instala cámaras en cada esquina de mi cuarto. Es un experto. ¡No son mamadas! Para mamadas sólo las mías. Luego dicen que son chafas los que se anuncian en los infomerciales: babosadas.
—Esperaré en la otra habitación. Todo saldrá bien. ¡Un video! Buena venganza por no apreciarla a usted, señorita.
—Claro, señor Fierro. Muy claro.
Arriba. José llega a mi casa. Mejor… José ARRIBA luego yo arriba. Dos de mis orgasmos fingidos para MI video. Una estocada a su maldita familia formal. Me CAGO en todas las familias. Su María me vale. Yo ni la conozco.
José se va. Mi casa ya está completa. Yo más. Sola finalmente.
—Al fin solos, querido.
Yo y el video, CHINGAO, qué momento. Yo disfrutando la escena recién grabada. La cabeza de José sigue plana en mi video, pero todo es maravilloso. Allí en el fondo de la imagen se ve mi Gran plasma mío, decorando mi súper casa. No todo es mentira. Los sueños sí se vuelven realidad. Apago el DVD. Veo el noticiario, click, noticiario, click, más noticiarios.
Escoger meticulosamente el sobre que contendrá el videovenganza. Me gana el color rojo. Dárselo a Fierro.
Fierro en el buzón de la casa de María y preparado, nuevamente, para sus clicks acostumbrados. Ring.
—Espero más fotos o videos, señor Fierro. Tengo que saber. Tome fotos, videos, lo que sea.
—Como usted mande, señorita. No se preocupe. Sabrá de mí.
10:30 pm. LA noche. María aguarda a José en la alcoba. Colonia Del Valle. Piso tres, depto 3. Tres. Tres.
Sobre rojo, qué idea tan buena. Rojo como cuando José está dentro de mí. Seguro lo veo triste el próximo jueves en la TV. ¿Ya habrá entrado? ¿Habrán visto el video?
Día siguiente.
Fotos realmente rojas me dejó Fierro en mi buzón y desapareció. Ring sin fondo. Nadie contestaba su celular. Contemplé cada imagen. Claro, hice zapping de fotos. Los adiós me laten.
La mujer de José hace rato tampoco miraba, no pensaba ni sentía pero igual lo mató esa noche de un solo batazo. Comprar un bate no fue buena idea, “amado” José. Allí estaba José en cada foto, las diferentes formas de su cabeza plana, plana muy muerta y plana. Su muerte no tuvo audiencia ni raiting alto como su pinche programa. Sólo estaba José en esas fotos, contenido allí. Como un hombre cualquiera. Como nosotras las Sin Rostro. Yo también lo hubiera matado, la neta. José plano. Su infidelidad conmigo no le pareció tan grave a su esposa María, pero regalarme SU plasma…


As seen on TV se publicó en la Galería Literaria de la escritora mexicana Amelié Olaiz el 5 de noviembre del 2010. Para ver la publicación entrar aquí.

23 de octubre de 2007

Ego



Seguro, alguien que averigüe donde vives, en qué lado de la cama duermes, cómo te despiertas, si tus ojos se ven rojos en el desayuno por falta de sueño o si en tu casa te la pasas riendo irónicamente. Así podría ir a matarte en plena risa si es que Ella no te mata antes… te da risa, que nosotras habitemos un tropiezo, uno a quien puedes dejar morir o que ya mataste sin permiso.
Que por qué eso odioso-simbólico-gordo, simbólico-antiguo, por qué no significados nuevos, fértiles.
Que por qué prescindes, una sabiduría contundente que pueda servirme para vomitar de gusto, ya que todo ese conocido veneno no me funciona.
Será que he muerto porque nada que esté vivo resistiría tanto. Quizás otro infierno: he de estar muerta o me he vuelto inmune a la vida.
Tal vez tanto surco, tanta tierra fétida sin semillas, tanto susto, un veneno más que acompaña a ese ya vivido, ¿nace de adentro o lo recibo de afuera?, qué importa de donde viene, ¿dónde empezó el cultivo de lo muerto?
Es que se ha cultivado tantas veces, esa cosa extraña-tiránica que me lleva por las flores y me hace creer que creo para luego tirarme a las piedras, me fustiga, pega, mientras sigo pensando que es bello lo que creo, esa cosa no podría ser parte de mi, no podría serlo sino fuera parte, si no estuviera allí fija, indeleble. ¿Soy eso?
Casi me enloquece hoy, a ver si mañana por fin descanso.

7 de octubre de 2007

Principio ecológico






Clara andaba recogiendo cuanta basura plástica se encontraba. Toparse con Francisco la ayudó a ser mejor persona.

En menos de un mes ya lo había arrojado civilizadamente al compartimiento de desechos orgánicos.

10 de septiembre de 2007

/doce y cuarto/


Prepucio sueña con río / y despierta antes de la orilla / quiere ser regado / pero escoge desierto / huye a la esquina-semilla / mas retorna a cuerpo muerto / prepucio sueña / y despierta / quiere ser / pero escoge / huye a la esquina / retorna muerto / sueña / y des / quiere

8 de septiembre de 2007

Media naranja


Si el tú con ella
es ella contigo
con un tú sin mí
y si tu conmigo
y con ella
sólo es un yo
contigo
pero sin mí
prefiero un yo conmigo en mí
con un tú sin ella.

30 de agosto de 2007

Tu boda



Ella me amó, pero dejamos de vernos hasta que recibí la invitación: María y José te invitan a su boda. Acepté gustoso, mi ex se casaba, y como la recordaba siempre cocinando exquisiteces, llegué a su celebración con aquel juego de cuchillos elegantes y caros. En ausencia de José, ella recibió el regalo y sólo me dijo: “Querido, como siempre: tarde y puntual a la vez”.
Entendí que aún me amaba cuando la vi junto a un José acuchillado en la nota roja del periódico.



Ilustración: Fernando Hernández


26 de agosto de 2007

Lecho


El día que se casaron Alex y Marta, Alex amaba a la difunta María. Un año más tarde en la cama conyugal, Marta trata de despertar a un Alex con cara apacible. Trata y trata, pero el alma de Alex ya estaba con su verdadero amor.



Ilustración: "Amor dentro del Caos 2" de Nicoletta Tomas

24 de agosto de 2007

Para(lelismo)








Abandonó la causa y regaló sus ideales al stablishment que duerme en su cama.
Cuando quiso volver a las armas, la que pudo ser su Revolución, ya había cambiado al mundo sin él.


12 de agosto de 2007

Sin anestesia



El tiempo pasa
con sonido estridente
caen al piso
sus hojas

En el transcurrir
vale más no saberse sonámbulo
tener la honestidad de existir
con los poros sensibles
y el deseo despierto

Compensación húmeda


Ojalá que a
tu mirada marina
no se le antoje
la mía
alguna vez

Porque
el mar
que contiene
pasaría a mis ojos

y los tuyos
inconsolables
se inundarían
con puritita
agua dulce

12/05/05


Tres y diez

A vos, tu voz.

Protesta de párpados garganta sin lubricante hendiduras profundas del rostro

Tres y diez insistente que despierta a hurtadillas
se revela y permanece

Hora necia que no logra ser noche ni desvarío amenazante deviene en mirada sufrida necesita cortejo de la verdad retenida en ese tu reloj expectante vacilante

Se perdió la locura en ese lado donde se refrena el latido decimos al portero espera aguarda nada está preparado ¿la estaremos asfixiando?

La locura le acontece a mi mirada en esta hora de luces que aún duermen ¿será que debo amarrarla?

Ella, la locura, aguarda su vida cual torera abrazada a su experiencia sin eso, sólo puede morirse consumirse

En esta hora torpe hora el arrebato razonado hasta las orillas borra al mundo que logra lo esperado el que permite al deseo existir
ser siendo


(Siento que me refreno
que se apaga, me apago
coloco un muro de hielo
paso al ritmo
del “pero no mucho”)

Claro, hay más bajo tu cielo de lo que sueña mi filosofía

Hay una vida, que era vida grata sin mí feliz y tranquila vida seguro razones y significados
emotivos vivos que no me conocían pero ahora sí
me hallaron
me tienen
son conmigo

Ahora hay párpados a destiempo locura triste de tanta amenaza de viento
(negarle a la locura los aciertos
es como quitarle
los brazos)


Hay agua que corre entre tus piernas tan abundante como mi recuerdo justo en medio de tus cejas

Aquella sensación del ahora es tarde para esto del puede herirme
¡no lo merezco!


Sí, hay más deseos sin piel
compromisos de años
con raíces marchitas terror al “siempre hago daño” o a permanecer
"en el filo de la navaja
no por la situación de equilibrio
sino por la herida"

Pero es cierto que ahora gozas también
ojos de cielo brillante
mirada peleona
imagen real de ti mismo
a la que quieres borrarle el nombre de locura
cuando se divierte

Claro hay mucho en tu mundo
tu abrazo
ese espacio ya relleno
que sigue extrañándome

Mi imagen la del colchón sonrojado
a horas matutinas la que te persigue y explota en sonrisas inoportunas ya casi olvidadas

La luna pasando demente aquella que nos dejó el ego partido cimientos heridos haciendo ¡crack!
por fin y felizmente

La capacidad mutua de poner al otro en tres encuentros

Hay de eso y de mucho en nuestro camino permitir para siempre que se pegue el amor al techo de la boca
¿eso existe?

Pregúntale a tu cerebro dile que le explique
a mi filosofía por qué hace rato persigue quimeras
con cara de hombre


Más aún pregúntale a tu corazón
por qué ahora le dio por detenerse

Dile a tu cerebro dile que le grite a tu corazón y al mío
detenerse es lo mismo que conformarse
morir estando muerto


Tres y diez Sin duda alguna
Tu tres y diez


Caracas, 28 de julio del 2005.
3:10 a.m.



*Algunas frases tomadas de un poema de Freddy Fernández (lo escribí luego de leerte).

11 de agosto de 2007

Mini-anécdota abstracta


Ironía masculina


A la simulación de José construida por José


En uno de sus ataques de superioridad, José miró asustado el resplandor de sus ojos en el espejo y encontró una solución.
-Logré lucirme delante de todos -dijo al día siguiente a la salida del congreso- presenté mi último descubrimiento: la autofotofobia.


24 de junio de 2007

Caridad



CARIDAD

Atendía cada parte de su cuerpo rascando primero a una uña, luego a dos hasta pellizcar y levantar parte de la piel para rascarse por dentro. Cada vez que le decía “eso no te luce amiga querida” más se esmeraba, casi al punto de desgarrarse la dermis como si fuera parte de un ritual. Sus uñas, a pesar del uso que les daba estaban limpias, y ya no podré explicar por qué.
Durante aquella cita en la Casa del Té, que terminaría siendo decisiva para mí, resolví observar a mi conocida por un rato sin pronunciar palabra. No es que me guste eso de tener muchas conocidas, pero es que amigas amigas la neta no existen.
Mientras hablaba con Ella no podía dejar de seguir notando las repeticiones de sus actos, en cada cita lo mismo, se rascaba y rascaba sin parar. Sus brazos eran calles llenas de hoyos en diferentes estados de deterioro y su cara pellizconeada tenía más un tono rojizo maltratado que color carne. Aquel día sus hombros se asomaban por los lados de su estrecha y supuestamente atractiva camiseta, seguían llenos de manchas y cicatrices irregulares, para colmo, esta vez traía un no se qué en la parte más cercana al cuello.
Mi conocida presumía de ser muy caritativa porque le gustaba compartir su rascadera con las personas que se dejaban, pero yo no: ¡qué asco! Ella, la rascayrasca, bien valdría la pena que se cortara los dedos, quizás eso le luciría más que andar en el rasguñe y rasguñe.
Decidí resolver su salvajismo ese mismo día o nunca; hacer bien al prójimo no le cae mal a nadie ni a mí. Yo pensando como ayudarla mientras Ella como siempre: rascayrasca.
La caridad es genuina sólo cuando se respetan las buenas maneras… algo que mantenga sus dedos ocupados… quizás…
Le dije:
-Qué tal si te pones a pegarle lentejuelas al traje de Lilu, total, ya casi se nos casa. Dicen que ya tiene casi todo listo, que será una boda a toooodo dar, pero lentejuelas, lentejuelas, no más no tiene.
Ella: rascayrasca
Luego de un silencio, respondió:
­-¿Se me ve mucho este barrito?- y se señaló la barbilla.
-No, la verdad está discreto en comparación con los demás- respondí sin perder de vista mi propósito: caridad, caridad, caridad…
raaaaascayrasca
-Ya sé, amiga linda, y si compro piedritas de amatista y hacemos collares ¿te late?
-Me puse la cremita de peróxido y nada que se desaparece.
rascayrasca
-¿Cómo ves lo de los collares?
-No puedo tengo el gimnasio y los masajes después del trabajo ¿a qué horas?, no, no, no puedo.
rascayrasca
-Pues, los fines de semana, ¿qué no?
-Los fines hago mis cosas.
Pensé: todas sus cosas deben ser variantes del raaaaascayrasca.
-Bueno, ¿qué onda con las lentejuelas, sí vas?
-La muy ingrata, ni me invitó a su boda, porque tendría que hacerlo.
rascayrasca
-Ayy no seas, claro, claro que te invitó, te estás mal viajando… si somos todas amiguísimas, eres como su hermana, darling… ¿y los collares entonces?
-Le dije que no podía y se molestó, en fin, tengo la fiesta del Bernard…este niño guapérrimo del otro día.
-Pero si Lilu es tu mejor amiga, ¿a poco se pelearon?…si le haces un collar se contenta, ya verás…
rascayrasca rascayrasca rascayrasca
-Cero que me importe, la neta…y los collares: equis.
rascayrasca
Recapacité: algunas nacemos con clase y otras no.
rascayrasca raaaaaaaascayrasca
El mesero se acercó y puso el azúcar sobre la mesa interrumpiendo nuestra conversación.
Después de unos minutos, Ella me dijo:
-Linda, te molesto con un canderel.
rascayrasca rascayrasca rascayrasca
-¿Te gusta el té verde que pedí para las dos?- añadió.
rascayrasca
Mientras le pasaba una bolsita, respondí:
-Claro, amiga, es buenísimo para la piel.

24 de junio del 2007
10:48 a.m.
PD. A veces escribo cosas sólo para divertirme, y este cuento me devolvió la sonrisa en cada letra!


19 de mayo de 2007

Facturas



Palabras petulantes de agria presencia- del pasar mutante de tu amor- se quedaron prendadas las ilusiones- vestiste de noche a la vida- noche de exilio y penuria- las pasiones enjauladas- la miseria su verdugo- esperan con resignación la llegada de la muerte- en el cofre que es tu alma- se escondieron los recuerdos- días de júbilo- de sudor y sábanas- días de flores sin pétalos- espiando en la esquina de tu ojo derecho- una lágrima asomada- visitaba tu mirada- saludola con un beso húmedo- es tu amor- tan singular como un lunar- tan inoportuno como la luna llena en noches estrelladas- irónico como un ramo de rosas muertas- tan terco como la marea dice la arena- como un suspiro imprudente- es tu rabia- huracán abatido- vendaval que arrastra tus pisadas- a caminos sin nombre- perchero donde se cuelgan frustraciones- donde se enterraron las noches de botella en mano- noches siniestras de humo y rocola- caras extrañas- sonrisas de telenovela- es tu añoranza- de alfombras sacudidas- de momentos pegostosos- de neblinas persecutorias- de rituales- es tu verbo- engañoso e injusto- antireflejo de las circunstancias- mentira piadosa- de humores paganos- incrédulos- miserables- paja que se quema con una chispa- pozo sin fondo- agua estancada- nauseabunda y maloliente- metáfora de ti mismo- símil de un accidente- en el que te perdiste- pedazos de mejillas sonrojadas guardadas en un sobre- buscando más vergüenzas- descubriendo motivos en lugares vacíos- es tu sepultura- fingir que te has perdido- que ya no hay mariposas en el estómago- temblores en las manos- el caparazón donde te abandonaste- hijo de nadie- al perder la esencia- regalaste la moral- el maldito día que escogiste para no sentir- el maldito día de tu muerte- un anónimo- no sentir es como haber muerto- descansa en paz.

25/02/2000

5 de mayo de 2007

El inicio



Amores eternos

Un florero vacío y María sintiéndose no recordada por José. Juan lloraba cada domingo viendo flores vivas que él no le ponía a su Magdalena. José, por su tristeza, olvidó el nombre de María y –en su honor– decidió ponerle flores a otra mujer del cementerio por siempre.

5.5.07
Imagen: La Rosa Meditativa, Salvador Dalí

16 de abril de 2007

Trilogía cursi

Luego de escribir "Juicio Final" terminé creando "El día más largo del año" (están en los archivos "Cuentos de otros tiempos y espacios"). Quería jugar y así nació la tercera parte que une los dos cuentos anteriores: "Tan fuerte como el amor". Fue muy divertido experimentar mezclando tramas de los cuentos y personajes. Necesitan leer los dos anteriores para que tenga su chiste...


TAN FUERTE COMO EL AMOR
A Paris


Unos chismosos (que abundaban en el Infierno) me informaron del arribo de una nueva residente con una calidad migratoria bastante rara. Todos obteníamos permanencia indefinida aquí, pero ella tenía autorización para salir legalmente del infierno una vez al año y subir a la tierra. Sentí muchos celos de ella y pensé: –Tengo que conocerla... ¿cómo habrá logrado ese privilegio?

En los suburbios infernales, el tiempo libre y la recreación eran muy esporádicos, te la pasabas día tras día cargando calderas calientes con unas tenazas enormes y vertiendo carbones encendidos en las cárceles tortura-almas. Decidí que al finalizar las tareas asignadas, caminaría hacia el sector norte con cara de que iba a trabajar, a lo mejor tenía suerte y lograba encontrarme a la chica nueva.

Cuando ya me hallaba caminando, distinguí a una mujer con un vestido oscuro que estaba reprendiéndole fuego a un árbol (los bosques demoníacos siempre parecían cerillos ardientes). La verdad, tenía mucho tiempo que no veía a alguien tan guapa por estos lados aparte de mí.
Encerrados, sin alma y con tanto calor, las personas se volvían como ciruelas pasas. Yo había conseguido un trato con el Diablo que me permitió tener esta hermosa cara, inclusive en las condiciones antes mencionadas, creo que cuando se instruyó sobre mi caso en la tierra, vio en mí como a una pariente, seguro porque mi habilidad de control le recordaba la suya. Eso sí, él era el maestro en eso de ejercer el poder, yo sólo fui su aprendiz.

La dama en cuestión, me vio mientras me acercaba, algo en su mirada estaba como embrujado efectivamente. Quise buscarle conversación, pero ella sólo permanecía frente a mí con esa cara triste de ojos desganados.

Luego de tanto hablar y hablar, que no me costaba mucho, logré sacarle las palabras de la boca. Me confesó cómo el amor había tocado su corazón en la tierra y que ella, en un arrebato de impaciencia, había invocado un conjuro que la mantenía enclaustrada en el infierno 364 días del año. Me hice la loca (porque ya sabía la respuesta...¡los chismes volaban como las brujas!) y le pregunté:

– ¿Y qué te pasa el día 365?

Su cara se le puso aún más triste con mi pregunta, pensé que eso era imposible. Dijo con tono bajito:

–Ese día subo a la tierra a esperar a mi enamorado con la boca húmeda en la puerta de su oficina, pero él nunca, ¡nunca! ha llegado por mí.

Me afligí mucho por la forma en que contó su historia, me sorprendió mi reacción porque desde hace años estaba insensible. Con ese primer acercamiento nació una amistad poderosa, cosa rara en el Infierno, donde las cuchilladas por la espalda son tan comunes como las piras. Yo nunca había tenido una amiga en la tierra, porque siempre me defendí de no pasar el límite y sentirme vulnerable. Parece que tantos años en el endiablado calor suavizaron mi ego metálico, porque ella, la dama triste, se convirtió en mi mejor amiga y aliada.

Estuvimos mucho tiempo planeando como hacer para volver a la tierra, ambas queríamos una segunda oportunidad (eso sólo había sucedido en casos contados con los dedos de una mano). Ella quería subir a Paris porque un alma en pena, justo antes de tirarse de la Torre Eiffel, había visto al enamorado de la dama triste por esos rumbos. Yo deseaba sentir el amor como ella lo describía, porque al querer controlarlo todo en mi antigua vida, nunca dejé que ese sentimiento entrara y se quedara viviendo dentro de mí.

La pasión de ella por lograr lo que deseaba y todos mis conocimientos en estrategia militar habían dado frutos finalmente: ¡teníamos un plan sinistro para engañar al Diablo! Fue cuando juntas exclamamos ¡ju, ju, juy! y brindamos con el mejor vino que trajo Baco a la reunión.

Había aglomeraciones secretas una vez al mes, ni tan secretas, el Diablo tradicionalmente todo lo sabe, pero las permitía por aquello de la perdición de los vicios. Disfruté que no sabía todo esa vez, porque nuestro plan seguía en secreto.

Un día que teníamos calculado, la dama triste emprendió la caminata hasta la casa del mismísimo Diablo, una hoguera aristócrata llena de lujos y dónde la temperatura alcanzaba cifras irresistibles para los humanos. Yo la mandé a ella, aunque el guión de la conversación con el Diablo era de mi autoría, me pareció que su cara bella y triste no despertaría sospechas. Una vez que estuvo parada en la puerta como le indiqué y casi sin aire por el calor, se dispuso a tocar. Salió el mayordomo a recibirla y le dijo:

–Espere aquí – expeliendo su aliento de azufre.

Escondida y nerviosa, yo aguardaba el desenlace detrás de una colina cercana. El Diablo se sintió ofendido y muy molesto porque el aviso de visita había interrumpido su lectura de revistas pornográficas y se arrastró bruscamente hasta la puerta en su versión corporal de serpiente (no sin antes bajarle la temperatura al salón para no chamuscar a una de sus lacayas, no le gustaba quedarse sin mano de obra).

Medio asustada viendo su disgusto, la dama le dijo:

– ¡Su Maleza, deseaba consultarle un plan que permitirá mejorar las relaciones con Dios!

El Diablo le contestó riendo cínicamente, pero indagador:

– ¿Por qué razón extraña supones que yo deseo arreglar algo con ese pendejo?

Pensó un rato y le dijo con voz segura:

– ¡Unas buenas relaciones con Dios le permitirán a vuestra merced incrementar en la tierra con una mayor facilidad los secuestros, el uso de drogas, las violaciones y la guerra! Le explico. Si hacemos pensar a Dios que su labor con los humanos, aquello de llevarse las almas, de tentarlos y demás ha terminado, él se relajará y como es tan bueno, bajará las defensas. Allí nosotros, bueno yo y mi asociada que he estado entrenando afanosamente, repartiremos el mal como nunca antes se ha visto y lograremos que en unos años la tierra arda y Ud. podrá adueñarse de ella. Mi amo, ¿no le tienta la idea?

La corona del Diablo echó un fogonazo y su mirada ardía con entusiasmo.

–Me parece una idea interesante, yo ya lo había pensado –dijo el Diablo inmerso en su acostumbrado egocentrismo– Sólo que siempre me pareció que los lacayos menores no podrían hacer un trabajo así y los demonios que mando a la tierra se convierten en holgazanes y terminan haciendo muy poco... ¡pinches demonios!

Aprovechó la dama su titubeo y siguió insistiéndole por un rato en la misma idea hasta que lo tentó, no sin antes decirle que tendría que romper el embrujo que ella había conjurado sobre sí misma antes de llegar al Infierno.

–Llama a tu asociada y el conjuro ya está desmantelado; esta misma tarde las mando a la tierra: “qué mejor arma de seducción que la belleza femenina” –se sonrió sacando su lengua viperina y la echó del salón con un soplido hediondo.

La dama triste corrió hacia la colina donde la aguardaba y me contó todo, lo habíamos conseguido. Tal como lo expresó el Diablo, esa misma tarde estábamos en la tierra y mi amiga me convenció de ir juntas a Paris, decía que era un buen sitio para encontrar el amor y para proseguir con el plan.

El Diablo nos mandaba demonios a cada rato para controlar nuestros avances y le decíamos mentiras aquí y allá; no pasó mucho tiempo para que empezara a sospechar, habíamos obtenido la señal esperada para iniciar con la segunda fase. Nuestra idea siempre fue montarle una trampa y que se sintiera prevenido.

Para esta etapa, teníamos que contactar a Dios y convenir un pacto con él. Sabíamos que si alguien podía ayudarnos en este conflicto de poderes, esa era el Supremo y nadie más. Caminamos por la orilla del Sena hacia la Iglesia de Notre Dame, entramos y justo allí frente al altar principal, pronunciamos la invocación y ¡zaz! apareció Dios vestido como un mendigo. Le contamos toda nuestra historia y del engaño que habíamos fraguado para el Diablo.

–Definitivamente en vuestro plan hay algo de maldad... ¡no se pasa por el Infierno sin llevarse un regalito siniestro! –dijo Dios, todo desconcertado.

Luego de mucho explicarle las razones que nos llevaron a querer regresar a la tierra, lo convencimos y cedió. Nos dijo:

–La única manera de derrotar al Diablo es con el arma más fuerte que ha existido: El Amor Genuino.

Una vez terminadas sus palabras se vio un chispazo y desapareció. Ya sabíamos lo que nos dijo, así que su opinión reforzó nuestras ideas y nos sentimos más seguras.

Al día siguiente, emprendimos la búsqueda del hombre de la dama triste por todo Paris, hicimos un retrato hablado y paseamos como detectives preguntando en diferentes sitios. Ella recordó que a su amor le gustaban los jardines, así que buscamos una guía turística y los recorrimos absolutamente todos, sin éxito alguno. Estábamos hartas, lo que había pasado era muy intenso; nos abrazó una sensación rotunda de fracaso, creímos que nuestro plan había tomado un giro que no podríamos resolver.

–No nos desanimemos. El tiempo está aún a nuestro favor –dijo mi amiga. Y tras una pausa, añadió –¡Hoy es 20 de junio, quién sabe que me pasará mañana sin mi hechizo!


Dios tenía un plan secreto para poner a prueba su corazonada, sabía que, muy dentro de nosotras, estaban latentes las virtudes del amor. Yo le dije a mi amiga:

–Me quedaré un rato más aquí, quiero pensar.

Permanecí en el último sitio que habíamos recorrido: los Jardines de Luxemburgo y ella se fue a la casa que habíamos rentado desde hacía poco tiempo. Me puse a contemplar las flores, el calor estaba llegando poco a poco y los días asoleados se abrían paso entre las nubes. Me senté a reflexionar sobre los últimos acontecimientos y sentí una sensación de plenitud algo extraña, a pesar de que ninguna de las dos habíamos encontrado lo que deseábamos.

Se acercó a mí un hombre barbado y elegante; –¡Tú sí me mereces! –pensé mientras lo veía. Estaba buscando fuego para su pipa, yo saqué velozmente mi encendedor y se lo presté. Terminamos sumergidos en una conversación fabulosa sobre Paris, disfrutamos tanto. Me contó sobre la Ópera Garnier donde se paseaba el fantasma de la obra de Lerroux. Los ojos le brillaban cuando hablaba de todo lo relacionado con la ópera, le fascinaba ese género musical; mientras yo pensaba que mataría por ir a verla juntos. Ya cuando estábamos por despedirnos, me dijo:

–Los 21 de junio son días especiales para mi.

Continué en mi embelesamiento seguro hablaba sobre la llegada del verano. Nos despedimos y regresé radiante a la casa.

El Diablo y Dios observaban todo lo que nos sucedía y conspiraban por separado. Mi amiga estaba dormida, así que no pude contarle nada. En un ataque de emoción, comencé a bailar la salsa que sonaba en mi cabeza, quedé exhausta y me dormí junto a mi sonrisa.

Amaneció el día 21 de junio, el sol brillaba como nunca. Me sorprendí porque la gente salía a las calles con ropa más ligera, aunque todavía hacía bastante frío, eran como amantes desesperados que sólo quieren sentirse plenos en el día más largo del año. Cuando fui al cuarto de mi amiga ya no estaba, pero intuía a dónde había ido y agarré el bus para encaminarme a los Jardines de nuevo.

Soñaba con volver a ver al caballero de la pipa, a quién ni siquiera le sabía el nombre, entendí que era cierto eso del amor a primera vista, suspiré inevitablemente y eso me dio risa. Cuando llegué al lugar donde suponía estaba la dama triste, la busqué y no la encontraba, mientras tanto echaba vistazos disimulados a ver si lo veía. Al fondo de un sendero lleno de flores, vi una silueta que le daba de comer a las palomas, llamó mi atención y me le acerqué...casi caigo al piso desmayada: era él. Me escondí por vergüenza: –¿Qué le digo? –recapacité. Mientras vencía el miedo, pero ubicada muy cerca, lo vi sentarse en el mismo sitio donde habíamos compartido ayer, pensé –Lo hace por mí, me está esperando –eso me dio más miedo.

Él tenía la cara iluminada y sus ojos extraviados estaban llenos de dulzura, sin lugar a dudas, estaba recordando algo muy hermoso con cada poro de su cuerpo. Me quedé paralizada en mi escondite, con aquella imagen incrustada en el alma. Una carcajada estruendosa nos sacó del éxtasis a ambos, volteamos al lugar de dónde venía el sonido y allí estaba ella, mi amiga, con sus ojos ahora muy alegres viéndolo con amor. Se reconocieron y abrazados se besaron hasta que sus labios alcanzaron un rojo carmesí; entretanto yo seguía observándolos detenidamente sin que ellos lo notaran. Mi amiga había encontrado lo que deseaba, pero lo disfrutaba con el mismo hombre con el que yo había experimentado por primera vez el amor: ¡Qué lío! –me dije rabiosa a mí misma.

El Diablo se saboreó allá en las tinieblas y frotó sus manos una contra la otra, tenía todo arreglado, los encuentros eran un castigo, porque esperaba que cuando yo viera que el hombre de mi amiga era el mismo que yo amaba, me dejaría llevar por la ira y la mataría, así él habría ganado, porque, al menos, mi alma regresaría al Infierno.

Los designios de Dios y del Diablo se habían entrelazado mágicamente, ahora el desenlace sólo dependía del libre albedrío humano.

Medité por mucho tiempo observando como se amaban locamente, el arrebato se me fue pasando y consideré que estaba presenciando algo maravilloso. Mi amiga, mi única amiga, había encontrado lo que buscaba y finalmente yo también: ¡sentía al amor palpitando dentro de mí! Renuncié a él y a las óperas que vería abrazada a su cintura; me alejé de los Jardines sintiéndome muy feliz. Supe que ellos siguen juntos y eso me complace.

El amor genuino que yo sentía por mi amiga y por su enamorado nos había salvado a todos. Dios saltó de regocijo aquella vez y el Diablo, refunfuñando, tuvo que conformarse con las almas descarriadas de unos políticos ladrones.




30 de junio del 2005
Imágenes: Cuadros de Andrés Michelena, Colección Gustavo Chacín

16 de marzo de 2007

La leyenda, nuestra hija, la de nosotros






RAMAI
A José



Antes… en esta comarca todos sabían lo de todos, la sabiduría y las tradiciones se compartían… pero un buen día los productos de las siembras comenzaron a escasear y nuestros niños morían de hambre…

…no sabía si su cuerpo era fértil, por eso decidió mantener su secreto. La preparación fue importante, tenía que estar lista para su propia siembra. Dicen que por años se hizo profundas hendiduras en todo su cuerpo, se las había abierto a si misma con un arado pequeño. Cuando por fin comenzó a echarse semillas en los surcos y su felicidad crecía porque podría ayudar a su pueblo, llegó un inesperado torrencial rojo que sólo caía dentro de la casa de Ramai. Ella debió ver como se anegaban sus surcos a medida que el rojo inundaba su casa, al principio seguro le pareció inofensivo...


...Al cabo de un tiempo, no se sabe cuánto, ya llovía en el valle completo y Ramai salió nadando fuera de su casa, chapoteaba con todas sus ganas sin saber para qué le pasaba todo eso. Chapoteó y chapoteó como sólo hace una gran mujer. Cansada y sumergida en aquel líquido rojo contempló las últimas burbujas que salieron de su boca. Nada más pensó y murió sin saber lo que había hecho por nosotros...


...Nuestros abuelos observaron como se ahogaba desde la montaña donde se refugiaron cuando empezó a llover rojo. Lógicamente no esperaban verlas, pero allí estaban, millones de semillas nadando como heroínas justo al lado del cuerpo muerto. Mientras contemplaban aquella mancha dispersándose por el valle, cuestionaron las intenciones individualistas y ocultas de Ramai…

...Pasaron dos años y en todos los cultivos de la comarca crecieron unas plantas desconocidas hasta el momento. Son estas hortalizas rojas que siempre comemos, muy nutritivas y de rápido crecimiento. Generaciones enteras de nosotros se han alimentado con ellas y el hambre ya ni se recuerda...


...en su honor cada dos años todas las mujeres se ponen sus vestidos rojos durante 28 días... y luego a la primera niña que nace se le pone su nombre.

En una mesa de la comarca se agradecían los alimentos a Ramai y la niña más pequeña preguntaba: ¿Abu, quién era ella y... por qué se llama como yo?